Monstruos.

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Todos de niños le temimos a los monstruos (a excepción de Juan Sin Miedo, por supuesto).

Monstruos que tomaban mil figuras en nuestra increíble y poderosa imaginación; esos que vivían debajo de la cama, en los cajones, detrás de la puerta de nuestra habitación y el peor de todos, ese que al apagar la luz en la planta baja de casa, creíamos que nos seguía tras las escaleras y nos hacía brincar escalones con velocidad que hasta Flash envidiaría.  “El coco”, “Bogeyman,” el viejo del costal”, etc. fueron parte de ese temible escuadrón que vendría por nosotros si no nos portábamos bien, si fallábamos en nuestros deberes o simplemente si dejábamos que nuestra conciencia los convocara ahí, solo para molestar.

Tiempo después crecimos y nos dimos cuenta de que todo ello era una serie de pavadas que no tenia fundamento alguno; ¿Que viene el coco? por favor. Y así, en un tris, esos monstruos se fueron para siempre. Pero con la edad adulta, para muchos llegaron otros seres abominables nuevos, basados en armas más poderosas:  frustración, envidia, odio, inercia, pasividad…mediocridad.  Y boom, así de pronto, esos causantes de miedo los llevamos en nuestras espaldas día a día, dejándoles que se entrometan en nuestras decisiones de profesión, tomando decisiones tibias, atando a un poste los talentos y virtudes que tenemos, posponiendo así nuestro crecimiento (a veces indefinidamente).

Y a estos monstruos les gusta tener compañía;  por ello juntamos los nuestros con los de más personas , creyendo que así, en “bola” nos evitaremos amarrarnos a esos miedos. ¿Alguna vez se han preguntado porque hay tantos comités de decisión para un proyecto, aunque este sea de poco riesgo? “Es que a mi me gusta tu idea, pero déjame consultarlo con “persona A, persona B, persona C…” que aunque no tienen capacidad para este proyecto, si me gustaría tener su punto de vista, pero al final yo tomaré la decisión” Ajá.

¿Cuántos de esos monstruos nos frenan? ¿Cuántas game changing ideas  se han perdido por esos monstruos? ¿Cuántos cursos, libros de liderazgo, frases motivadoras, ‘nuevas’ teorías de negocio o de desarrollo organizacional hemos consumido para sacarle la vuelta al parche, al real asunto de su existencia? El simple hecho de pensar en esto que estás leyendo y de alguna u otra manera cuestionártelo,  seguro despertó por ahí a algún monstruo que quizás minimices. O quizás no, quizás lo enfrentes y te des cuenta que es tan solo otro “bogeyman” más, solo que con traje de adulto.

Think about it.
CLJ

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